Poesía

Isla Correyero

Mi retrato a lápiz

Soy melancólica. Melómana. Trapecista en la cuerda de los sueños y el arte. Cumplo con mi destino de guerrera. Canto lo bello y lo perfecto. Bebo, fumo y esnifo. Mi mente es un río caudaloso que nadie ha dominado. Soy perversa, cruel y me bañan las lágrimas a solas. Adoro la justicia y los bienes perdidos. Bramo de odio en lo alto de las cumbres si no consigo lo que busco. Esquizofrénica, locuaz e impertinente. Me gustan los licores y las sedas. Amo el destierro, los bosques y la danza. Mis aventuras escandalizan a los necios y con el dedo me gusta tocar los labios de la noche. Idolatro la luz que expresa Kubrick y el tormento exquisito de Visconti. De mí se dice que no me harto de belleza y que bebo a destiempo de los cuerpos. Vomito internamente ante lo vulgar y lo ridículo y desgarro mi pecho ante lo feo. Me gozo en soledad como un diamante y brillo entre celajes como nutria. De niña coleccionaba tréboles y olores, insectos y lecturas. Nunca mi espada está enfundada y he aprendido el arte de la esgrima. Me gustan las hierbas y la magia y busco el Grial para mi amo. Soy heroica, altanera y distraída. Me cobijo en mansiones de alquiler y no obedezco leyes ni partidos. Me gustan los vaqueros y las pieles, el lino y los trajes ajustados. Mido uno sesenta de estatura y ochenta mal medidos de busto confidente. El tacto de la nieve me subyuga, oír a Bach me iza y me conmueve, oler a piel me excita doblemente; ver una toma en treinta y cinco de Murnau me hace comprender qué es la poesía. Como el Vesubio expulso lava incandescente al recordar la Italia. Llevo siempre carmín rojísimo en los labios y altos zapatos de tacón granate. Tengo arrebatos de amor hacia cualquiera y el sexo para mí es una sombra.
¡Y me gusta jugar a lo que sea!

Encuentra a Isla Correyero en el número 6 de SKEIMBOL

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En Poesía: Mario Meléndez.

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LA PORTADORA

Ella sacó a pasear las palabras
y las palabras mordieron a los niños
y los niños le contaron a sus padres
y los padres cargaron sus pistolas
y abrieron fuego sobre las palabras
y las palabras gimieron, aullaron
lamieron lentamente sus ciegas heridas
hasta que al fin cayeron de bruces
sobre la tierra desangrada
Y vino la muerte entonces
vestida con su mejor atuendo
y detúvose en la casa del poeta
para llamarlo con gritos desesperados
y abrió la puerta el poeta
sin sospechar de qué se trataba
y vio a la muerte colgada de su sombra
y sollozando
«Acompáñame», le dijo aquélla
«porque hoy estamos de duelo»
«Y quién ha muerto», preguntó el poeta
«Pues tú», respondió la muerte
y le extendió los brazos
para darle el pésame

 

RECUERDOS DEL FUTURO

Mi hermana me despertó muy temprano
esa mañana y me dijo
«Levántate, tienes que venir a ver esto
el mar se ha llenado de estrellas»
Maravillado por aquella revelación
me vestí apresuradamente y pensé
«Si el mar se ha llenado de estrellas
yo debo tomar el primer avión
y recoger todos los peces del cielo»

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Ya está en línea el Nº 4 de SKEIMBOL

SKEIMBOL 04 2015

Más de 150 páginas llenas de contenidos sorprendentes con el talento creativo de:

  • Natalia Arnaud
  • Ezequiel Barranco
  • Eduardo Cruz
  • José María de la Cuadra
  • Javier Fornell
  • Francisco Gallardo
  • Juan Guinot
  • Carlos Lorenzo
  • Jorge Luis Marzo
  • Carmen Moreno
  • Lem Ryam
  • Javier Lucini
  • Georgia Russell
  • Efrén Santamaría
  • Erick Strand
  • Giny Valrís
  • Dirty Works
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José María de la Cuadra

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Las preguntas se rompen
y los unicornios de guerra
galopan sobre las espumas.
Con humana voz gritan y se desgarran,
sin embargo, sigo sin tener respuesta.
Las conciencias de jardines marchitos
se rinden a lo insustancial.
Nadie quiere ponerle a las cosas nombre
por temor al propio nombre.
vuelan los pájaros de sonrisa inerte,
inalcanzables.
Me pregunto quién eres tú.
Muda y muerta salvación,
deja que el alba se desvanezca, una vez más.
Y ven, amor mío,
llega conmigo a la noche
sin concesiones a la mar gélida,
sin absurdos de vida llenos, limpiamente,
auténticamente,
sin solemnes promesas,
gravitando en la verdad.

 

Lee el artículo completo en el Nº 4 de SKEIMBOL

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En Poesía: Aleyda Quevedo

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Limón perfumado

Soy mi cuerpo
atrapado por partículas
de otros cuerpos

Cuerpo
que enjabono en el mar
reconociendo suciedades
y miedos

Miedos míos
enjuagados con
el agua que todo lo cura
la sal de mi sudor
los celos bien guardados
los dulces jugos
y de nuevo el agua
que me concede
un cuerpo nuevo cada día

Cuerpo fresco
tendido en la cama
como limón al filo
de la ventana

Y el sol quemando
el vidrio
la madera
el limón
perfumado y desnudo
de la ventana que soy

¿Sé quién soy?
me miro
en el largo espejo del baño
tengo 33 años
nunca estuve tremendamente sola
abandono de perras
que te marca y deja sin curiosidades

Lloro y mis piernas blancas
se vuelven negrura profunda
que bloquea los sentidos

Quién es mi cuerpo
puede afrontar sus propias
desgracias
incluso las más asfixiantes horas
ansiedad
falta de ti
horas cuando me fundo con un monstruo
que conozco bien

Cuerpo mío
pólvoracielo
intenso estallido
de lámparas que filtran tu claridad
sobre mi pecho

Soy este cuerpo mío.

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¡Ya está en línea el número 2 de Skeimbol!

SKEIMBOL_02_2015

150 páginas llenas de contenidos sorprendentes con el talento creativo de:

  • Mapi Rivera
  • Marifé Boix
  • Albo López
  • Marina Perezagua
  • Jesús Cañadas
  • Elia Barceló
  • Alejandra Decurgez
  • Yolanda Espiñeira
  • Felicidad Martínez
  • Layla Martínez
  • Guillem López
  • Eduardo Vaquerizo
  • Mariana Finochietto
  • Rosa M. Tristán
  • Ángel Nepomuceno
  • Juan Carlos Restrepo
  • Erick Strand
  • Pilar Gutiérrez
  • Cristina Rentería
  • Anika Lillo
  • Deni Olmedo
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La poesía de Mariana Finochietto

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16

Partir
tiene menos letras
que quedarse.

Pronunciadas,
dejan
la misma herida.
Queman en la garganta
como un veneno
macerado
en silencios.

Entre partir
y quedarse,
una compleja
red de abismos
y de puentes
que unen
y separan
barrancas
de un mismo río.

17

Mi existencia
reclama este vacío.

Nacer
despojada de preguntas,
habitada por la clara desnudez
de la mañana.

Ser luz en la luz,
y no este sino
de vehementes luciérnagas.

18

Esta tierra
solía ser mi mundo.
Se han borrado los mapas.
Con la mano
en la brújula inútil
me pregunto
en qué dirección
huyeron los pájaros.

19

Nombrar
la flor,
el fruto,
la brava raíz
de la poesía.

Nombrar
el cielo,
el pájaro,
el frágil vuelo
de la hora quieta.

Nombrar
la noche,
la luna,
la comunión
de luz y sombra.

Y no nombrarte.

20

Atreverme
alguna vez,
a terminar
mi barca.

En la arena
alcanzar el mar.
Llenar la valija
de unos pocos libros,
polvo de los huesos
de viejos amores,
botellas de lluvia
que me vi llorar.

Esperar al viento.
Reírme.Y zarpar.

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